Por Liliana Losada Brown, PhD, Directora Asociada, Programas Científicos de la Society for Women's Health Research

¿Sabías que más mujeres se enferman de salmonella que los hombres? ¿O que los hombres tienen más probabilidades de desarrollar infecciones por estafilococos? Estos son solo dos ejemplos de las muchas enfermedades infecciosas que afectan de manera diferente a mujeres y hombres.

A pesar de que una nueva ola de investigación sobre estas diferencias está allanando el camino para desarrollar mejores estrategias de prevención, se necesita hacer más trabajo para poner esta información en manos de los proveedores de atención médica.


Se cree comúnmente que las diferencias en las enfermedades infecciosas entre mujeres y hombres se desarrollan a partir de las elecciones de estilo de vida, incluidas las elecciones de alimentos, las actividades cotidianas, la ocupación, el tabaquismo y si elige ver a un profesional médico cuando se enferma.

Por ejemplo, más mujeres contraen infecciones de salmonella en los Estados Unidos porque más mujeres que hombres eligen comer frutas y verduras crudas, que contienen bacterias potencialmente dañinas que no han sido eliminadas por la cocina. Una razón por la cual las infecciones por estafilococos son más altas en los hombres podría ser que más hombres practican deportes de contacto, dejándolos con rasguños y cortes que debilitan la protección normal de la piel.

Algunas ocupaciones que tienen un sesgo de género, como la enfermería o la minería, también ponen a las personas en riesgo de manera desigual. Por ejemplo, hasta el 75 por ciento de las muertes por ébola en algunos países fueron mujeres, porque las mujeres constituían la mayoría de las enfermeras y cuidadores de familiares enfermos. En contraste, dos veces más hombres que mujeres tienen tuberculosis (TB) en todo el mundo, debido a la exposición más frecuente de los hombres a toxinas que dañan los pulmones debido a que están empleados en ocupaciones como la minería o la construcción, y a fumar cigarrillos más que las mujeres. Sin embargo, las tasas de tabaquismo están aumentando en las mujeres jóvenes de todo el mundo, lo que aumenta su riesgo de tuberculosis.


Por lo tanto, para ser eficaz, la detección y prevención de la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas deben tener en cuenta el sexo y los patrones cambiantes en las elecciones de estilo de vida.
Nuevos estudios muestran que nuestro sexo biológico también influye en nuestro riesgo de contraer una enfermedad infecciosa. La investigación sugiere que las mujeres luchan contra la infección de manera más efectiva que los hombres, dándoles un "privilegio inmunológico". Este privilegio podría deberse al hecho de que las mujeres portan dos cromosomas X, en comparación con los hombres que tienen una X y una Y. El cromosoma X transporta genes que son esenciales para el sistema inmunitario. Sin embargo, debido a que un solo cromosoma X en cada célula se inactiva al azar en el cuerpo de una mujer, incluso en las células inmunes, es posible que tener dos cromosomas X ofrezca alternativas adicionales que resulten en una mejor protección contra los patógenos invasores.

Del mismo modo, las hormonas sexuales, especialmente el estrógeno, ayudan a regular las respuestas inmunes, por lo que los niveles más altos de estrógeno en las mujeres pueden dar como resultado una mayor versatilidad en la protección. Recientemente, los investigadores encontraron que la testosterona misma disminuyó la reacción inmune contra la influenza, lo que puede poner a los hombres en mayor riesgo. Curiosamente, para muchas enfermedades infecciosas, incluido el estafilococo, las mujeres mayores tienen un mayor riesgo que los hombres mayores (en contraste con los atletas jóvenes mencionados anteriormente), lo que sugiere que su privilegio inmunológico podría desaparecer después de la menopausia.

Todavía no se conocen los efectos de los cambios en los niveles hormonales a lo largo de la vida de una mujer en relación con su riesgo de contraer enfermedades infecciosas. La investigación continúa en esa área.


Necesitamos comprender mejor cómo nuestro sexo biológico y nuestro comportamiento afectan nuestro riesgo de enfermarnos de enfermedades infecciosas. Con una mejor comprensión viene una mejor prevención y campañas de salud pública más específicas.

Una mayor conciencia también alentará a los investigadores a estudiar las diferencias de sexo en las enfermedades infecciosas, que la Sociedad para la Investigación de la Salud de la Mujer (SWHR) ha estado defendiendo durante años. Comprender las diferencias de sexo en las enfermedades infecciosas puede ayudarnos a aprender más sobre lo que hace que funcionen los sistemas inmunes de las mujeres y los hombres y cómo los patógenos nos enferman, lo que nos lleva a tratamientos y prevención personalizados. SWHR se dedica a promover la investigación sobre las diferencias de sexo y género en las enfermedades. Haga clic aquí para obtener más información sobre nuestro trabajo en enfermedades infecciosas.

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